El sector de los vehículos eléctricos ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años como respuesta a la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y cumplir con los compromisos internacionales en materia de sostenibilidad. En este contexto, los mini vehículos eléctricos (MVE) surgen como una alternativa viable para la movilidad urbana, debido a su menor impacto ambiental y su accesibilidad económica. Sin embargo, en México aún no existe un marco normativo específico que regule su circulación, lo que representa un obstáculo para su adopción y desarrollo.
